Es la solución de riego automático más económica que existe: aprovecha una botella de plástico que normalmente tirarías para dar de beber a tus plantas durante varios días sin intervención manual.
Qué necesitas
- Una botella de plástico (0,5-2 litros según el tamaño de la maceta).
- Algo puntiagudo para hacer agujeros (un clavo pequeño o punzón).
- Opcional: un trozo de tela o gasa fina para filtrar el agujero y evitar que se obstruya con tierra.
Paso 1: prepara la botella
Lava bien la botella y retira la etiqueta. Decide si vas a usar el sistema con el tapón hacia abajo (agujeros en el tapón) o con la botella cortada e invertida (sin tapón, boca hacia abajo clavada directamente en el sustrato); ambos funcionan, el segundo suele liberar el agua algo más rápido.
Paso 2: haz los agujeros
Con el tapón puesto, haz 2-4 agujeros pequeños en el tapón con el punzón. Cuantos más agujeros o más grandes, más rápido se vaciará la botella, así que empieza con pocos y ajusta según lo que observes los primeros días.
Paso 3: clava la botella en el sustrato
Cava un pequeño hueco cerca del tallo de la planta (sin dañar las raíces principales) e introduce la botella boca abajo, dejando al menos un tercio de la botella enterrada para que quede estable y el agua llegue a la zona radicular.
Paso 4: llena la botella y comprueba el goteo
Llena la botella de agua y observa cuánto tarda en liberar el contenido. Si se vacía demasiado rápido (menos de un día), reduce el número o tamaño de los agujeros; si apenas gotea, agranda ligeramente los agujeros existentes.
Limitaciones que debes conocer
Este sistema es útil para ausencias cortas (fin de semana, 2-4 días), pero no sustituye a un sistema de riego más preciso para ausencias largas ni para huertos con muchas macetas: el caudal es difícil de calibrar con exactitud y varía con la temperatura ambiente. Para vacaciones más largas, revisa nuestra comparativa de mejor sistema de riego automático para macetas de balcón y nuestra guía de opciones de riego para cuando estás de vacaciones.
Truco para mayor precisión
Si quieres algo más controlado que una botella suelta, existen conos de riego lento de terracota o plástico que se enroscan directamente sobre el cuello de la botella, regulando el goteo de forma mucho más constante que unos simples agujeros hechos a mano.

