Los arándanos son uno de los frutales de maceta más exigentes en cuanto a tipo de sustrato, pero con las condiciones adecuadas ofrecen una de las cosechas más satisfactorias de un huerto de balcón.
El sustrato es la clave del éxito
A diferencia de la mayoría de frutales, los arándanos necesitan un sustrato ácido (pH entre 4,5 y 5,5), muy distinto del sustrato universal estándar que sirve para el resto del huerto. Usa siempre un sustrato específico para plantas acidófilas; en sustrato normal, la planta no podrá absorber correctamente los nutrientes aunque el riego y la luz sean perfectos.
Maceta necesaria
Necesitan una maceta de al menos 30-40 litros para un desarrollo adecuado a largo plazo, ya que su sistema radicular, aunque poco profundo, se extiende bastante en superficie.
El agua de riego también importa
El agua de grifo en muchas zonas es bastante alcalina (rica en cal), lo que puede neutralizar poco a poco la acidez del sustrato. Siempre que sea posible, riega con agua de lluvia recogida o agua declorada reposada 24 horas, especialmente en zonas con agua muy dura.
Luz
Necesitan bastante sol directo (al menos 6 horas) para una buena producción de fruto, aunque toleran algo mejor el calor extremo que otros frutales si el riego es constante.
Polinización
Aunque muchas variedades son parcialmente autofértiles, tener dos variedades distintas de arándano mejora notablemente la polinización cruzada y, con ello, la cantidad y calidad de la cosecha.
Poda
La poda se realiza en invierno, en reposo vegetativo, eliminando ramas viejas poco productivas (más de 3-4 años) para favorecer la salida de madera nueva, que es la que da mejor cosecha. Consulta nuestra guía general de cómo podar un frutal en maceta correctamente para los principios básicos aplicables también aquí.
Abonado
Usa siempre fertilizantes específicos para plantas acidófilas; los abonos genéricos suelen tener un efecto alcalinizante que perjudica progresivamente al arándano.
Cuánto tarda en dar fruto
Una planta joven de arándano suele empezar a producir cantidades apreciables a partir del segundo o tercer año, con una producción plena alrededor del cuarto o quinto año, similar a otros frutales de maceta.

