Hacer compost casero es sencillo, pero la mayoría de problemas (malos olores, moscas, una masa que no se descompone) vienen de echar cosas que no deberían ir. Saber qué no compostar es tan importante como saber qué sí.
Restos de origen animal: carne, pescado y lácteos
Es el error más típico. Carne, pescado, huesos y lácteos se pudren generando muy malos olores y atraen moscas y, en zonas bajas, roedores. En un compostador abierto o un vermicompostador son la causa número uno de problemas.
La única excepción es el sistema bokashi, que al fermentar en un cubo hermético sí admite este tipo de restos. Si te interesa esa vía, mira cómo funciona el compostaje bokashi.
Aceites y comida cocinada con grasa o sal
Los restos con mucho aceite, salsa o sal dificultan la descomposición, apelmazan el compost y atraen plagas. La sal, además, acaba perjudicando el sustrato donde uses el compost.
Cítricos y cebolla en exceso
En pequeña cantidad no pasa nada, pero en exceso acidifican el compost y se descomponen despacio. Si haces vermicompostaje, evítalos casi del todo: a las lombrices no les gusta la acidez de los cítricos ni los compuestos de la cebolla.
Plantas enfermas, con plagas o con semillas
Aquí está uno de los errores que más caro se paga. El compost casero no siempre alcanza la temperatura necesaria para destruir esporas de hongos, huevos de plaga o semillas de malas hierbas. Si echas una planta con oídio o una tomatera con mosca blanca, puedes acabar repartiendo el problema por todas tus macetas al usar ese compost.
Otras cosas que conviene evitar
- Cartón o papel con tinta de color o plastificado: solo cartón y papel sin tratar.
- Excrementos de perros y gatos: pueden contener patógenos peligrosos.
- Cenizas de carbón o de barbacoa: llevan restos tóxicos (las de madera limpia, en poca cantidad, sí valen).
- Pegatinas de la fruta, gomas, plásticos: parece obvio, pero se cuelan constantemente.
Lo que sí puedes echar
Para no quedarte solo con la lista de prohibiciones, lo que sí va bien: restos de fruta y verdura, posos de café y filtros de papel, cáscaras de huevo trituradas, cartón sin tinta troceado, hojas secas y restos de poda no enfermos. Tienes el proceso completo en cómo hacer compost casero en un piso sin jardín.
Respetar esta lista es la diferencia entre un compost que huele a tierra de bosque y uno que da problemas. En la duda, mejor no lo eches.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no se puede echar carne o pescado al compost normal?
Porque se descomponen generando muy malos olores y atraen moscas y roedores. En un compostador abierto o un vermicompostador son la causa número uno de problemas. La excepción es el sistema bokashi, que al fermentar en un cubo hermético sí los admite.
¿Puedo echar cáscaras de cítricos?
En pequeña cantidad sí, pero en exceso acidifican el compost y se descomponen despacio. Trocéalas y no abuses; si haces vermicompostaje, mejor evitarlas casi del todo, porque a las lombrices no les gusta la acidez.
¿Y las plantas enfermas o con plagas?
No. El compost casero no siempre alcanza la temperatura suficiente para destruir esporas de hongos, huevos de plaga o semillas, así que podrías estar guardando el problema y repartiéndolo luego por todas tus macetas.

