Recoges un tomate que en vez de redondo sale deforme, con cicatrices profundas, agujeros y una especie de corcho en la base. Da mal aspecto, pero no es una plaga ni una enfermedad: es la llamada cara de gato (o culo de gato), y tiene una explicación muy concreta.

Qué es (y qué no es)
La cara de gato es una malformación del fruto, no un patógeno. Se reconoce por:
- Cicatrices profundas y pliegues en la base del tomate (la parte opuesta al tallo).
- Agujeros y cavidades con tejido marrón, seco y corchoso.
- A veces protuberancias o forma retorcida.
No la confundas con otros problemas parecidos:
- El culo negro es una mancha seca, plana y hundida, sin cavidades ni deformación.
- El rajado son grietas en la piel por golpes de agua.
- Las manchas amarillas son un problema de color, no de forma.
La cara de gato es lo único que deforma la estructura del fruto con cicatrices y agujeros.
La causa principal: frío en la floración
Cuando esas flores cuajaron, hubo noches frías (por debajo de unos 10-13 ºC) o cambios bruscos de temperatura. Ese frío altera el desarrollo del ovario de la flor, y el fruto que sale de ahí crece deforme y cicatrizado. Por eso es típico de los primeros tomates de la temporada, cuajados cuando aún hacía fresco.
Qué lo agrava
- Variedades grandes: los tomates de tipo corazón de buey, rosa o de gran calibre son mucho más propensos que los cherry o los pequeños.
- Exceso de nitrógeno: un abonado muy rico en nitrógeno favorece estas malformaciones.
- Daños en la flor: a veces un golpe, trips o herbicidas hormonales cercanos disparan el problema.
Cómo evitarlo
- No adelantes tanto el trasplante: que las plantas no estén floreciendo cuando aún caen noches frías. Repasa el calendario de siembra.
- Protege del frío las primeras flores si viene un bajón de temperatura.
- No te pases con el nitrógeno: usa un abono equilibrado pensado para fructificación.
- En zonas frías, elige variedades menos propensas (cherry, cóctel, pera) si el problema se repite.
Tranquilo: mejora solo
La buena noticia es que la cara de gato es puntual de los frutos que cuajaron con frío. En cuanto las temperaturas se estabilizan, los tomates que cuajan salen bien formados. Y los afectados se comen igual: solo recorta la parte deforme.
Para el cultivo completo y el resto de problemas del tomate, consulta cómo cultivar tomates en maceta.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la cara de gato en el tomate?
Es una malformación del fruto (también llamada culo de gato o catfacing) que aparece como cicatrices profundas, agujeros, pliegues y tejido corchoso en la base del tomate, la parte opuesta al tallo. No es una plaga ni una enfermedad contagiosa: es un problema fisiológico, casi siempre por frío durante la floración.
¿Por qué salen los tomates deformes y agrietados por el culo?
La causa principal es el frío en el momento de la floración: noches frías o cambios bruscos de temperatura mientras la flor cuaja alteran la formación del fruto, que crece deforme y cicatrizado. Lo agravan las variedades grandes (corazón de buey, rosa), el exceso de nitrógeno y, a veces, daños en la flor.
¿Se pueden comer los tomates con cara de gato?
Sí, sin problema. No es tóxico ni contagioso: solo hay que recortar la parte deforme y corchosa y el resto del tomate está perfecto. Además, es puntual de los frutos que cuajaron con frío; los que cuajen con temperaturas estables saldrán bien.

