El romero es una de las aromáticas más agradecidas para un balcón: resiste bien la sequía puntual, apenas tiene plagas y, una vez establecido, requiere muy poco mantenimiento.
Maceta y sustrato
El romero necesita un sustrato con muy buen drenaje, ya que es una planta de origen mediterráneo poco tolerante al encharcamiento. Mezcla el sustrato universal con un 30-40% de perlita o arena gruesa. Una maceta de 25-30 cm es suficiente para una planta adulta.
Luz
Necesita sol directo la mayor parte del día. Es una de las pocas aromáticas que agradece las ubicaciones más soleadas y calurosas del balcón, donde otras plantas sufrirían.
Riego
Aquí está la clave para que el romero no muera: riega poco y espaciado. Deja que el sustrato se seque casi por completo entre riego y riego. El error más habitual con el romero no es la falta de agua, sino el exceso: las raíces se pudren mucho antes de que la planta sufra por sed.
Poda
Poda ligeramente después de la floración para mantener una forma compacta y estimular brotes nuevos, más tiernos y aromáticos que las ramas viejas y leñosas.
Cómo recolectar sin dañar la planta
Corta ramas enteras de unos 10-15 cm en lugar de arrancar hojas sueltas. El romero se seca muy bien colgado boca abajo en un lugar ventilado, y conserva su aroma durante meses.
Multiplicar tu romero
Una de las ventajas del romero es que se reproduce fácilmente por esqueje: corta una rama semileñosa de 10 cm, retira las hojas de la mitad inferior y plántala directamente en sustrato húmedo. En pocas semanas debería enraizar.
Problemas comunes
- Hojas que se caen o amarillean: casi siempre exceso de riego.
- Planta que no crece: falta de sol directo suficiente.
- Manchas blancas polvorientas: oídio, favorecido por poca ventilación; mejora la circulación de aire entre plantas.
Si te interesa montar un pequeño rincón de aromáticas, consulta también nuestra guía de cómo cultivar albahaca en maceta sin que se seque, una combinación clásica junto al romero.

